Fuente: IMFNews
El Fondo Monetario Internacional (FMI) compartió una investigación en su revista F&D, elaborada por los economistas Amory Gethin y Emmanuel Saez, que refuta un mito común: el crecimiento económico no lleva inherentemente a trabajar menos horas. El artículo sostiene que los cambios en las horas de trabajo dependen principalmente de las decisiones políticas sobre educación, pensiones y regulaciones laborales.
Según el análisis, mientras algunas sociedades prosperan económicamente, la cantidad de trabajo en la población puede variar sustancialmente dependiendo de cómo se diseñen las normas del mercado laboral. Políticas demasiado rígidas —como regulaciones laborales intervencionistas o esquemas de jubilación prematura— tienden a reducir la oferta de trabajo, limitando tanto la libertad económica como la productividad general.
La nota pone de relieve la importancia de romper con modelos progresistas que insisten en reglamentar el mercado de trabajo bajo la excusa de cuidar a los trabajadores, cuando en verdad restringen oportunidades y contribuyen al estancamiento estructural. Una orientación hacia la flexibilidad, la meritocracia y el incentivo al empleo genuino aparece, de acuerdo a este informe del FMI, como el camino más efectivo para el desarrollo sostenible y la expansión de la libertad individual.




