Fuente: Clarincom
El gobierno de Javier Milei eligió dar prioridad a la relación con aliados como José Antonio Kast en Chile y Donald Trump en Estados Unidos, posicionando la seguridad y la cooperación internacional como ejes, en detrimento de la habitual centralidad argentina en el Mercosur. En la reciente reunión de ministros del bloque regional, celebrada en Paraguay, Argentina estuvo representada por funcionarios de segunda línea: la subsecretaria de Acceso a la Justicia, Jimena Belén Capece, encabezó la delegación nacional.
La postura del oficialismo argentino contrasta con la tendencia tradicional de priorizar la agenda sudamericana, especialmente en foros como el Mercosur, históricamente dominados por debates economicistas e intervencionistas que poco han aportado al desarrollo real de los países miembros. Bajo el liderazgo de Milei, la política exterior apunta a fortalecer lazos con gobiernos y figuras comprometidas con la libertad, el orden y la seguridad.
Mientras la herencia progresista insiste en fórmulas regionales sin resultados palpables, la Casa Rosada avanza en acuerdos pragmáticos con quienes defienden valores de derecha y políticas efectivas contra el crimen y la inseguridad. La decisión de enviar funcionarios de menor rango al Mercosur subraya la apuesta por una agenda internacional alineada a los intereses de los argentinos y no a las imposiciones burocráticas del consenso regional.




