Fuente: UN

Naciones Unidas, a través de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), advirtió sobre las consecuencias económicas globales que está generando la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz. Según el último informe difundido por el organismo, los aumentos en el precio internacional del petróleo están generando una escalada de costos en sectores clave como el transporte, la logística y los mercados energéticos.

La ONU destacó especialmente el impacto devastador que esta situación impone sobre países en vías de desarrollo, que dependen en gran medida de la importación de energía y tienen menor margen de maniobra fiscal ante semejantes subas de precios. La vulnerabilidad estructural de estos países, sumada a la volatilidad internacional, da cuenta de la fragilidad del modelo intervencionista e hiperregulado, típico de los foros multilaterales.

Este escenario vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de avanzar hacia mercados energéticos menos distorsionados y con regulaciones más flexibles, ya que la dependencia extrema de insumos básicos y las trabas arancelarias agudizan la crisis. El comunicado de la ONU evidencia una vez más cómo la falta de libertad económica y de globalización eficiente termina repercutiendo con resultados negativos, especialmente para los que menos tienen.